
PROTECTORAS Y CASAS DE ACOGIDA
Dentro del ámbito del bienestar animal, las protectoras y casas de acogida juegan un papel crucial al proporcionar refugio, cuidado y una segunda oportunidad a los animales en situación de abandono o maltrato. Sin embargo, detrás de su encomiable labor se esconden una serie de desafíos y dificultades. Este apartado trata tanto las funciones esenciales que desempeñan estas entidades como los obstáculos que enfrentan en su día a día para llevar a cabo su importante labor.
Las protectoras
En España, la responsabilidad de proporcionar refugio y cuidados a los animales abandonados recae principalmente en las entidades de protección animal. Sin embargo, enfrentan desafíos significativos, ya que muchos de estos refugios están saturados o carecen de espacio adecuado y suficientes recursos.

Alba Palacios, presidenta de la Asociación Protectora de Animales BeneCane (Oviedo), destaca la insuficiencia de medios, expresando que "nunca son suficientes" debido a las numerosas responsabilidades. Aunque hacen todo lo posible con los recursos disponibles, la realidad es que siempre hay más por hacer.
Por otro lado, Alejandra Mier, secretaria de la Fundación Protectora del Principado de Asturias, explica que aunque la protectora se esfuerza por ayudar a tantos animales como sea posible, hay momentos en los que simplemente no pueden hacerlo debido a limitaciones de capacidad. Cuando se ven obligados a rechazar una solicitud de ayuda, a veces las personas pueden reaccionar con frustración o incluso hostilidad, acusando a la protectora de no cumplir con su deber. Sin embargo, Alejandra enfatiza que la protectora es consciente de sus límites y se niega a aceptar más animales de los que pueden cuidar adecuadamente. Esta decisión se toma para garantizar que cada animal bajo su cuidado reciba la atención y el cuidado que se merece.
Además, Mier destaca que es crucial practicar y fomentar la tenencia responsable de mascotas desde la propia protectora, ya que esto establece un ejemplo para la comunidad y permite que la protectora pueda exigir responsabilidad a los ciudadanos en el cuidado de sus propias mascotas: "Si nosotros desde una protectora de animales, no practicamos y fomentamos la tenencia responsable, imagínate cómo se lavamos luego exigir a los ciudadanos…". Para abordar este desafío, proporcionan recursos como contactos de otros centros y páginas de difusión de animales para ayudar a encontrar hogares.
Eva Ceballos, directora de la protectora Galgos de CaSa (Cantabria), asegura que todas las necesidades higiénico-sanitarias de los perros están cubiertas mediante autofinanciación, ya que no reciben ayudas ni subvenciones. Critica el sistema actual de ayudas gubernamentales considerándolo absurdo e insuficiente, dado que las exigencias son inadecuadas para entidades de protección animal, que carecen de recursos y dependen de voluntarios para su funcionamiento.
Además, Ceballos destaca que con la cuota de adopción no sacan ni un céntimo para la protectora, ya que los animales se entregan con protocolos veterinarios que superan los 250€ que se cobran por adopción. La entidad también debe afrontar gastos inesperados, como intervenciones quirúrgicas por lesiones graves, y el pago mensual del alquiler de la residencia. "La financiación es uno de nuestros caballos de batalla. Nos tenemos que buscar la vida para autofinanciarnos y llegar a fin de mes en la protectora", afirma. Según ella, los recursos económicos son fundamentales, ya que salvar vidas, especialmente de animales maltratados, conlleva importantes costos financieros.
Begoña López; veterinaria, educadora canina (Comunicanis) y voluntaria en la Asociación Patas Cantabria; destaca la existencia de dos tipos de protectoras, señalando la distinción entre aquellas de carácter privado como Patas Cantabria, y las protectoras municipales como ASPROAN (Asociación Protectora de Animales de Santander) en San Román de la Llanilla.
López explica que las protectoras privadas, como la suya, operan con socios y recursos propios, sin recibir un respaldo financiero significativo. Enfatiza que solo reciben una subvención mínima y deben arreglárselas con recursos limitados, en marcado contraste con el respaldo financiero más sustancial proporcionado a las protectoras municipales. Estas últimas, como ASPROAN, reciben financiamiento directo del ayuntamiento, cubriendo así las necesidades de los perros a su cargo.
La financiación de Patas Cantabria proviene de diversas fuentes, siendo notable la reducción de las subvenciones gubernamentales, específicamente del Gobierno de Cantabria. La protectora se sostiene gracias a la participación activa de socios, apadrinamientos, la organización de mercadillos en distintos lugares, la venta de lotería de Navidad, la elaboración de calendarios y la comercialización de merchandising. Con el objetivo de difundir su causa y recaudar fondos, la protectora utiliza activamente plataformas en línea como Facebook e Instagram, y cuenta con una página web. Estas estrategias reflejan la versatilidad en la búsqueda de recursos y la diversificación de fuentes de financiamiento para respaldar el cuidado y bienestar de los animales bajo su cuidado.
Al fin y al cabo, sean de ámbito público o privado, los refugios de animales se podrían comparar con orfanatos, y es que, aunque hagan todo lo posible para proporcionar cuidados adecuados, al final del día, los animales necesitan un hogar permanente. Aunque los refugios ofrecen atención veterinaria, comodidades y actividades, no son un sustituto de un hogar. Por lo que, cuando un perro o gato es adoptado y comienza una nueva vida en un hogar, representa un paso hacia adelante en la lucha contra el abandono y el sufrimiento animal.

Eva Ceballos admite que cuando un perro es adoptado, lo primero que sienten es una felicidad inmensa, pero también una gran certeza de haber elegido bien y que la familia adoptiva sea la adecuada. Destaca que "no desconectas nunca", explicando que tienen un vínculo especial con los perros que han rescatado, un vínculo que nunca se rompe. Mantienen contacto con familias adoptivas desde hace 13 años, y siguen hablando con ellas y preguntándoles por los perros. Cuando les cuentan que alguno ha fallecido, les duele igual que si fuera suyo. "Recordamos cada caso individualmente", afirma Eva. Los casos más extremos son los que más llevan en el corazón. "Cuando rescatas a un animal, creas un vínculo extraordinario con él", asegura la presidenta.
Las casas de acogida
Como he mencionado anteriormente, muchas asociaciones se enfrentan al reto de no contar
con instalaciones propias. Esto les impone la tarea de encontrar hogares de
acogida, con las cuales tienen el objetivo de asegurar que cada perro que llegue
a su cuidado sea ubicado en un hogar lo antes posible. Esta situación les
obliga a depender enormemente de una red de hogares temporales, donde los
perros pueden vivir en un ambiente familiar y seguro mientras se busca una
adopción definitiva.
La gestión de este tipo de asociaciones implica un esfuerzo considerable en la selección y seguimiento de las casas de acogida. Por ejemplo, la Asociación Protectora de Animales Comvive (Asturias) implementa un cuidadoso proceso para incorporar nuevos hogares temporales a su red. Los potenciales hogares de acogida deben pasar por un test que evalúa su compatibilidad y compromiso con los estándares de cuidado de la asociación. Además, se verifica que las condiciones de salubridad e higiene del hogar cumplan con los criterios exigidos, asegurando así el bienestar de los perros.
Una de las dinámicas más interesantes que surgen en este modelo, es el fenómeno por el cual las casas de acogida terminan adoptando a los perros que inicialmente acogieron de manera temporal. Aunque esto es positivo para el animal, que encuentra un hogar permanente, representa un desafío para la entidad protectora, ya que se reduce el número de hogares disponibles para acoger a nuevos perros. Por tanto, este tipo de asociaciones se encuentran en una búsqueda constante de nuevas casas de acogida que se unan a su causa. No cabe duda que este enfoque de trabajo subraya la importancia de la comunidad y el papel crucial que juegan los voluntarios y las familias de acogida en el sistema de protección animal.
Iván González; educador canino y tesorero en Comvive; destaca que, si bien la prioridad es garantizar que los perros adoptados o acogidos tengan una vida feliz, la asociación también tiene un enfoque solidario. En casos excepcionales, se pueden otorgar adopciones o acogidas a personas con menos recursos económicos siempre que se llegue a un acuerdo con la asamblea de socios. En estos casos, la asociación puede cubrir los gastos veterinarios, pero no necesariamente todos los costos asociados. Esta práctica solidaria se basa en la comprensión de que muchas personas con pocos recursos cuidan correctamente a sus mascotas, sobre todo en las áreas urbanas, donde es común ver personas sin hogar con perros como compañeros. La asociación valora la relación entre el adoptante y el perro, así como la capacidad para cubrir las necesidades básicas del animal, reconociendo que no todos pueden mantener un perro en la actual situación económica.
Las casas de acogida son vitales para animales rescatados, ofreciéndoles un entorno seguro y temporal que facilita su recuperación física y emocional. Reducen el hacinamiento en refugios y aumentan las oportunidades de adopción al proporcionar cuidados personalizados y socialización, mejorando así el bienestar de los animales y preparándolos para sus futuros hogares permanentes.
Evaluación a los adoptantes

Las protectoras tienen un enfoque cuidadoso en el proceso de adopción para asegurar el bienestar de los perros. En la asociación Patas Cantabria, como en muchas otras, la adopción no se concede a cualquier persona y se cuenta con una voluntaria especializada que realiza entrevistas para evaluar la idoneidad de los adoptantes. La importancia del vínculo emocional entre la persona y el perro se destaca, ya que la voluntaria busca asegurar un feeling mutuo durante las interacciones. El proceso de adopción incluye visitas repetidas para permitir que ambas partes se conozcan mejor, reconociendo que el aspecto inicial puede no reflejar la verdadera personalidad del perro. Además, cabe resaltar que algunos adoptantes pueden no conocer completamente al animal en las primeras interacciones.
"Lo primero que hay que tener en cuenta es que si vas a meter a un perro en un núcleo familiar, todo el núcleo familiar tiene que estar de acuerdo y seguir más o menos unas pautas", afirma Begoña López.
Alejandra Mier destaca que el cuestionario inicial que deben realizar en La Protectora los adoptantes no solo sirve para recopilar información sobre estos, sino que también los anima a reflexionar sobre su capacidad para cuidar adecuadamente al animal. Algunas de las consideraciones importantes incluyen si viven en una vivienda de alquiler que permite mascotas, cómo planean manejar las vacaciones y si están preparados para los costos económicos asociados con el cuidado del animal. El cuestionario también aborda la necesidad de compromiso a largo plazo, tanto en términos de tiempo como de recursos financieros. Se enfatiza que tener una mascota no es una responsabilidad que se pueda tomar a la ligera, e implica dedicar tiempo y atención diaria, así como estar preparado para enfrentar gastos inesperados, como facturas veterinarias.
Puede ocurrir que el perro tenga dificultades para adaptarse a su nuevo entorno. Mier señala que nadie puede garantizar que estará en condiciones de cuidar a un animal durante toda su vida, ya que las circunstancias de la vida pueden cambiar de manera inesperada para todos. Si una familia adoptante se encuentra en una situación que dificulta seguir cuidando al animal o este no se adapta a su nuevo entorno, se le anima a la familia a comunicarse con la protectora. En caso de que la situación no sea urgente, se intenta encontrar una nueva familia para el animal mientras permanece en su hogar actual, evitando así que tenga que regresar al refugio. Sin embargo, si no es posible encontrar un nuevo hogar, entonces el animal regresaría al centro de acogida.